Mi paso por Italia ha sido novedoso, evidentemente nuevas experiencias, nuevas personas, nuevas visiones, nuevas ideas. La he pasado muy bien, he conocido muchísimo, pero sobre todo he aprendido mucho.
Mi lugar habitual en Italia es Roma, aunque he pasado por diferentes ciudades de la cuales hablaré un poco más adelante. Me parece este un País, como ya lo he comentado en repetidas oportunidades, lleno de historia y remembranzas. Esto es lo que lo hace apetecible, acogedor, llamativo y por ende, completamente turístico.
domenica 28 ottobre 2007
ROMA
Mi ciudad de estancia, a partir de ahora la llevaré en mis recuerdos y en mi corazón con todo lo bueno y lo malo que me ha ofrecido, porque como todo en la vida, no solo se pueden tener buenas experiencias, para que haya equilibrio habrá que vivirse un poco de todo. Esta es una capital cultural y religiosa evidentemente. A diferencia de otras ciudades, y por supuesto por ser la capital de italia es muy pluricultural: es donde más se concentra la permanencia de personas extranjeras que vienen a vivir y quedarse en Italia. Se encuentran en su mayoría franceses, Rusos, Rumanos, Marroquis, africanos, ecuatorianos, orientales, asiáticos, entre otros.
Mi lugar habitual es el Instituto Cervantes, una entidad española que promueve el idioma. La experiencia allí ha sido formidabile, una de las mejores cosas que me han pasado en mi vida laboral: por las experiencias, por las personas con quienes he compartido y por las personas a las cuales conocí del mundo del arte y la cultura, en especial, escritores, poetas y grandes críticos.
Mi lugar habitual es el Instituto Cervantes, una entidad española que promueve el idioma. La experiencia allí ha sido formidabile, una de las mejores cosas que me han pasado en mi vida laboral: por las experiencias, por las personas con quienes he compartido y por las personas a las cuales conocí del mundo del arte y la cultura, en especial, escritores, poetas y grandes críticos.
Sobre la humedad de Roma...
Hoy ha sido un día frío, el primero que he sentido tan húmedo en la ciudad de Roma desde mi estancia. Se ve igual de bella, menos amarilla quizás, tal vez más gris, pero contrasta perfectamente con el color natural de sus antiguos palacios y castillos, con la historia de sus plazas y monumentos: es exquisita.
He tenido un poco de tiempo y ganas de observar con más detenimiento, a la gente en particular, los transeúntes que vienen y van, que corren, que se esconden del agua que cae, que llevan sus caras con cierta actitud de malestar por la lluvia que esta bañando los trajes de pretenciosos y coquetos italianos o estropeando los cabellos de elegantes y bellas italianas. Observar a los orientales que se ven por cantidades, que pasan como una ráfaga y siempre van hablando... dan la impresión de que se pelean porque su manera de hablar es en tono muy alto con una voz chillona que seguramente a nosotros, los de acento latino: calido y dulce, nos produce una sensación de risa increíble. A mi por lo menos, al principio siempre me asustaban cuando les veía hablar porque no sabía si peleaban o hablaban al final como nunca se iban de golpes terminaba entendiendo que solo conversaban. Observar los turistas, con sus paquetes de compras y aprovechando la foto en cada esquina representativa a pesar de la lluvia, los vendedores ambulantes, en su mayoría marroquíes cubriéndose un poco de los acechos del agua. Las tiendas de vestuario erótico, que hay tantas como pan en las pizzerías, llenas de curiosos y fantasiosos que aprovechan la espera tranquilos la calma de la lluvia para continuar su camino.
Luego un autobús repleto de gente que igual observa, yo he sentido que esta ciudad me observa de manera diferente, sé que les parezco muy particular porque siempre voy de traje, muy vestida y generalmente en conjunto y con armonía de colores. A nosotras, las chicas de América del Sur, nos ven con ojos especiales porque casi toda la población femenina de latinas trabaja en puestos de servicio doméstico, limpieza y/o cuidado de personas mayores, pocas veces se ven chicas en plan ejecutivo y trabajando en oficina. De hecho en el Cervantes siempre se confunden con mi nacionalidad, aun no lo han asimilado, muchas veces me presentan como “…viene de la Universidad de Barcelona, nuestra Gestora Cultural para el Mediterráneo Celene Gómez que es mexicana” y siempre corregir: “Colombiana”.
En fin, he estado hoy tan receptiva a lo que me quiere decir el mundo que hasta la calle relucía con el color oscuro de su pavimento bañado en agua que al correr por el suelo daba la impresión de tener estrellitas que titilaban e iluminaban todo mi camino hacia casa. Es cierto, desde mi salida de Colombia he sentido mis caminos iluminados: oscuros algunos, pedrosos otros, en construcción uno que otro, estrechos la mayoría, pero siempre iluminados.
He tenido un poco de tiempo y ganas de observar con más detenimiento, a la gente en particular, los transeúntes que vienen y van, que corren, que se esconden del agua que cae, que llevan sus caras con cierta actitud de malestar por la lluvia que esta bañando los trajes de pretenciosos y coquetos italianos o estropeando los cabellos de elegantes y bellas italianas. Observar a los orientales que se ven por cantidades, que pasan como una ráfaga y siempre van hablando... dan la impresión de que se pelean porque su manera de hablar es en tono muy alto con una voz chillona que seguramente a nosotros, los de acento latino: calido y dulce, nos produce una sensación de risa increíble. A mi por lo menos, al principio siempre me asustaban cuando les veía hablar porque no sabía si peleaban o hablaban al final como nunca se iban de golpes terminaba entendiendo que solo conversaban. Observar los turistas, con sus paquetes de compras y aprovechando la foto en cada esquina representativa a pesar de la lluvia, los vendedores ambulantes, en su mayoría marroquíes cubriéndose un poco de los acechos del agua. Las tiendas de vestuario erótico, que hay tantas como pan en las pizzerías, llenas de curiosos y fantasiosos que aprovechan la espera tranquilos la calma de la lluvia para continuar su camino.
Luego un autobús repleto de gente que igual observa, yo he sentido que esta ciudad me observa de manera diferente, sé que les parezco muy particular porque siempre voy de traje, muy vestida y generalmente en conjunto y con armonía de colores. A nosotras, las chicas de América del Sur, nos ven con ojos especiales porque casi toda la población femenina de latinas trabaja en puestos de servicio doméstico, limpieza y/o cuidado de personas mayores, pocas veces se ven chicas en plan ejecutivo y trabajando en oficina. De hecho en el Cervantes siempre se confunden con mi nacionalidad, aun no lo han asimilado, muchas veces me presentan como “…viene de la Universidad de Barcelona, nuestra Gestora Cultural para el Mediterráneo Celene Gómez que es mexicana” y siempre corregir: “Colombiana”.
En fin, he estado hoy tan receptiva a lo que me quiere decir el mundo que hasta la calle relucía con el color oscuro de su pavimento bañado en agua que al correr por el suelo daba la impresión de tener estrellitas que titilaban e iluminaban todo mi camino hacia casa. Es cierto, desde mi salida de Colombia he sentido mis caminos iluminados: oscuros algunos, pedrosos otros, en construcción uno que otro, estrechos la mayoría, pero siempre iluminados.
FLORENCIA
Esta ciudad me pareció maravillosa. Imponente, artística, sorpresiva, impactante...
Me he perdido por sus calles numerosas veces pero sin miedo a perderme y no volver a encontrar el camino de regreso porque a cada vuelta de esquina hay un tesoro para descubrir. Me gustó mucho esta ciudad, es muy estética y atractiva.
Jajajajaja, lo único malo es que no podre exponer mis fotografías de Florencia porque en un ataque de emoción le he dado a mi camara, sin querer, la opción de eliminar. Lo siento tanto, sobre todo por mi... pero no obstante a quedado grabada en mi memoria.
Me he perdido por sus calles numerosas veces pero sin miedo a perderme y no volver a encontrar el camino de regreso porque a cada vuelta de esquina hay un tesoro para descubrir. Me gustó mucho esta ciudad, es muy estética y atractiva.
Jajajajaja, lo único malo es que no podre exponer mis fotografías de Florencia porque en un ataque de emoción le he dado a mi camara, sin querer, la opción de eliminar. Lo siento tanto, sobre todo por mi... pero no obstante a quedado grabada en mi memoria.
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